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El punto de partida
Antes de proponer un encuentro, preguntá qué les interesa hacer y cuánto tiempo quieren dedicarle. Compartir una franja de edad no significa tener las mismas preferencias.
Una decisión concreta
Reuní dos o tres opciones claras y dejá espacio para que cada persona comente sus necesidades. Evitá decidir por alguien a partir de su apariencia o edad.
Qué conviene revisar
Elijan un plan que pueda explicarse con facilidad. Si hay dudas sobre condiciones del lugar o accesibilidad, consulten directamente antes de confirmar.
Una pregunta para llevarte
Escuchá las preferencias de todos. ¿Qué información de tu propia situación te ayudaría a poner esta idea en práctica?
Anotá una respuesta concreta y distinguí lo que podés organizar por tu cuenta de lo que necesitás consultar. Si dependés de un lugar, un producto o una actividad, verificá sus condiciones reales antes de decidir.
Después de la primera prueba
Revisá qué resultó claro y qué siguió siendo incómodo. No hace falta sostener una elección solo porque la habías planeado: podés simplificar, cambiar el orden o volver a preguntar.
Guardá las observaciones que te sirvan para una próxima ocasión. El objetivo de esta nota es aportar contexto y preguntas, no establecer una respuesta igual para todas las personas.